martes, enero 31, 2012

¡Estás resfriado!


Había una serie japonesa* de unas mujeres-gato que por lo visto tenían jaleos con la policía o que la ayudaban, no lo sé muy bien y creo que era otra serie, el caso es que el nombre de ésta era parecido a lo que me ha pasado definitivamente este fin de semana. Si juntamos el cansancio con la falta de sueño de cinco días de la semana, le añadimos las siete horas de limpieza que me pegué el sábado desde la mañana hasta la tarde, le ponemos también el trasnochar de la cena del mismo día con la consecuente falta de descanso del día siguiente, y acabamos con que el domingo me desperté cada dos por tres, todo eso multiplicado por el frío que está haciendo este invierno en Almería, pues tenemos aunque me hubiera comido una plantación de mandarinas** no hubiera librado de lo que, evidentemente, tenía el domingo: un dolor de cabeza estilo martillo neumático, el ingente uso de pañuelos y agotamiento general. ¿No os digo que yo siempre necesito vacaciones de las vacaciones? ¡Si nunca paro de trabajar!

A MEDIO RENDIMIENTO

Vaya por Dior, que yo pensaba que este mes había hecho pleno pero resulta que el día 2 no pude escribir por a saber qué razón que me lo impidiera. Podría intentar hacer memoria, pero si soy sincero no recuerdo en absoluto lo que me pasó, será que la cabeza ya no da para más sin las horas de sueño necesarias, así que he decidido que me lo voy a inventar:

(El día 2 fue lunes, así que probablemente yo me habría levantado a la hora de siempre para ducharme y arreglarme con intención de ir a trabajar. Señor Snocknick, active el modo narración).

El despertador sonó y abrí los ojos para encontrarme en la oscuridad del invierno. Normalmente no me apetece nada levantarme nada más despertarme, pero esa mañana me sentía con energía, como si el poco sueño que había tenido hubiera sido más que suficiente para satisfacer las necesidades de mi cuerpo. Me puse en pie de un salto y procedí raudo a vestirme dado el frío de la mañana empezaba a molestarme. Recordé que esa mañana tendría que llegar un poco antes para poder encender el equipo y poder preparar las clases, así que no tendría más remedio que coger el autobús cuando antes, lo que implicaba acelerarse hasta una velocidad ligeramente inferior a la velocidad de la luz*** para poder estar en la parada esperando los diez minutos de rigor que siempre me toca esperar.

Una vez subido en el autobús, una señora con curioso gusto a la hora de vestir me miró raro cuando saqué la DS y me puse a jugar durante el trayecto al trabajo. Por la cara que puso debe de ser ridículo que un hombre de mi edad juegue videojuegos mientras llega a su destino pero por lo que pude ver a ella no debe de parecerle nada irrespetuoso poner las botas encima del asiento de delante en un autobús urbano. Con mi dosis de hipocresía ajena en el cuerpo, me centré en superar los desafíos que las mazmorras del mundo de Etria me ofrecían, aunque había algo en ese autobús que me erizaba los pelillos de la oreja izquierda. Me sentía observado pero no sabía por qué, allí no había nadie que me estuviera prestando atención, ni siquiera la personificación de la hipocresía que estaba sentada en la otra fila de asientos. Cuando había desistido en mi búsqueda y bajé la mirada hacia la pantalla de la consola, el destello de una mirada furtiva desvió mi atención hacia el último asiento del vehículo, donde se sentaba una señora muy mayor con aspecto de no haberse echado una crema antiarrugas en la vida. Fue una mirada inquisitoria pero a la vez sin mucha insistencia, como si quisiera darme un consejo pero fuera decisión mía el tomarlo o no, así que eso despertó mi interés lo suficiente como para que guardase la partida y me dirigiese hacia donde ella estaba. No apartó la vista en ningún momento y me sonrió satisfecha de sí misma cuando me presenté delante de tan curioso personaje. “Disculpe, ¿me conoce de algo?”, le pregunté yo, intrigado por tan incisiva mirada. “No vas por buen camino, joven. Tendrás que volver por donde has venido”, respondió sin apenas dejarme tiempo a terminar la pregunta como si no fuera relevante en absoluto.

Lo último que me apetecía esa mañana era recibir lecciones de alguien que no conocía en absoluto, y menos cuando no esa persona no respeta los turnos de palabra, así que me giré con intención de volver a mi asiento y fue ahí cuando me quedé completamente desconcertado al darme cuenta de que no reconocía en absoluto el camino por el que estaba yendo el autobús. ¿Podría ser que me hubiera equivocado de línea y estuviera en otra zona de Almería que no conocía? ¿Quizás me había pasado la parada por haber estado demasiado centrado en el juego? No era posible que estuviera todavía de camino porque ese trayecto lo conocía, así que la situación me estaba provocando una gran ansiedad, cosa que no es lo más recomendable cuando uno intenta tranquilizarse para pensar en la manera de solucionar aquel problema. Volví a girarme hacia la anciana y ésta me regaló un “te lo dije” nada más cruzamos las miradas. Es curioso cómo se puede llegar a aborrecer a alguien que no conoces de nada en cuestión de segundos.

Lo más importante era detener el autobús cuanto antes para que no me alejase mucho de la ciudad, de ese modo podría coger el que fuera en dirección contraria y así no perdería mucho tiempo en volver al punto de origen. Presioné el botón de parada pero éste no sonó, supuse que porque estaba ya pedida de antes, pero el letrero que lo indicaba no estaba iluminado. Volví a pulsarlo repetidamente y más fuerte pero no tuvo efecto, lo que me llevó a probar uno tras otro todos los botones que tenía a la vista sin éxito hasta que, en un acto desesperado, pensé en usar el tirador de alarma, que no existe en los autobuses, así que sustituí esa idea por la de decírselo directamente al conductor. Cuando me acerqué estaba mandando un mensaje por el móvil con la mano derecha mientras seguía conduciendo con la izquierda y preferí creer que estaba haciendo el mismo reparto de sentidos con los ojos y las orejas porque de lo contrario mi pequeño problema se acababa de convertir en algo completamente insignificante en comparación.

“Disculpe, ¿podría parar en la siguiente? Es que el llamador no funciona”, le dije en un momento de reflexión que tuvo entre “No, estoy trabajando” y “Te llamo en 10 minutos”. “No, lleva roto mucho tiempo”, respondió sin mirar ni la carretera ni al que había hecho la petición. “De todas formas la siguiente parada es ya en destino, así que mejor espera a que lleguemos”. Ante tal sentencia se me vino el mundo encima y me subieron los sudores fríos del que sabe que las consecuencias de un error no se iban a quedar en una palmadita en la espalda y un “no pasa nada” por parte de tus jefes. Saqué el móvil para llamar pero ponía que no había cobertura, lo cual me estresó un poco al principio pero luego me hizo entrar en razón: ¿cómo iba a explicarle que iba a llegar indefinidamente tarde, con todo lo que ello implicaba, por que no sabía ni siquiera si me había subido al autobús adecuado? No creo que me permitiera seguir trabajando tras un despiste así ya que el desbarajuste que eso provocaba en el horario de clase era tremendo, tenía hasta ganas de llorar cuando me puse a pensar en las consecuencias de quedarme en el paro ahora que acababa de empezar a independizarme. Los pensamientos se me arremolinaban en la cabeza conforme el ruido de una puerta al abrirse chocaba contra mis aletargados sentidos.

-¿Sebico, estás despierto?
-Ahora sí, mamá.

Y por suerte así era, porque todos sabéis que el día 2 fue fiesta y no tuve que trabajar.
(Ya sé que éste no es tan bueno como el de Darkness, pero es que estando resfriado es lo más que me puedo concentrar).

*Que yo nunca veía, pero sabía que existía.
**Que poco me falta.
***Porque si igualásemos dicha velocidad no veríamos nada dado que, en relación a nosotros, la luz no se movería.

domingo, enero 29, 2012

Oro azur

En el WoW se supone que es uno de los materiales más valiosos, pero no sé por qué siempre sacan otro más valioso aún a pesar de que éste era el más duro, resistente, precioso y mágico hasta el momento. Será que la gente no mira bien por donde pasa, porque ha aparecido hasta en zonas que ya existían antes.

TITANIO

Me levantas la voz, pero no oigo ni una palabra de lo que dices.
Estás hablando mucho, pero no dices casi nada.
Me estás atacando, pero tus insultos me rebotan.
Intentas hacerme caer, pero yo siempre me levanto.

Soy antibalas, no tengo nada que perder. Dispara cuanto quieras.
Rebotan, prefieres apuntar a la cabeza. Dispara todo lo que quieras.
Aciertas, pero no caigo. Soy de titanio.
Me ametrallas, pero no caigo. Para ti soy de titanio.

Puedes intentar apuñalarme, pero serás tú el que acabe derrotado.
Serás como una ciudad fantasma con un amor despechado.
Alza la voz, sabes que no hay nada tuyo que me pueda herir.
Lo puedo decir más alto, pero no más claro.

Me he vuelto antibalas, no tienes nada que hacer. Dispara todo lo que quieras.
Van a rebotar, pero tú prefieres apuntar al corazón. Dispara cuando quieras.
Me has dado, pero no he caído. Soy de titanio.
Descargas toda tu munición, pero no he caído. Contra ti soy de titanio.

Duro como el metal, pero las armas siempre apuntan hacia aquellos que prefieren no luchar.
Duro como el diamante, como una joya inmortal.
Me has disparado, pero no he caído. Soy de titanio.
Lo has intentado, pero no lo has conseguido. Para ti soy de titanio.
No he escapado, pero no he perdido. Soy de titanio.
No he luchado, pero te he vencido. Contra ti soy de titanio.

David Guetta ft. Sia – Titanium (traducción libre y personal, como siempre)

Es cierto que muchas veces nos enfadamos por algo que nos han dicho o hecho y solemos pretender devolver parte de ese dolor para no dejar las cosas como están. No obstante, creo que el mayor daño que se le puede hacer a alguien es precisamente el hecho de no darle la menor importancia a sus ataques haga lo que haga. El mero hecho de no considerarlo ni siquiera merecedor de una represalia es suficiente desprecio, porque, al fin y al cabo, cuando uno responde mal ante un ataque o afrenta es porque queremos que la otra persona sepa que nos ha molestado. Por eso mismo la venganza, aun siendo algo negativo, es un acto empático: en él tratamos de hacer que la otra persona se sienta como nos sentimos nosotros antes para que deje de hacer eso que nos ha hecho daño, pero sobre todo porque lo consideramos digno de aprender algo sobre nosotros. Por el contrario, ignorar a alguien, aun siendo un acto más diplomáticamente correcto, es una respuesta* cruel y despótica porque no creemos a esa persona merecedora de formar parte de nuestra vida de ninguna manera posible, ni siquiera como objetivo de nuestra ira para devolver el dolor sufrido.

Sé que la mayoría de la gente piensa que el primero es peor que el segundo porque es más directo y suele presentar resultados más inmediatos, pero a pesar de eso sé que hay gente que se merece el segundo castigo.

Cambiando de tema, me encanta esta canción, no sólo por el ritmo de música electrónica, sino también por la voz de la chica. No obstante, lo que más me ha gustado ha sido el video. El miedo a lo desconocido es una de las mayores lacras de la humanidad, principalmente porque siempre acabamos destruyendo lo que no comprendemos por temor a que sea algo malo. Lo que nunca contemplamos es que ese “monstruo” que vamos a matar puede que tenga más miedo de sí mismo que nosotros de él. Frankenstein trata de eso mismo.

*En este caso no-respuesta, claro.

lunes, enero 23, 2012

Oscuridad


Oscuridad: Sust. fem. concr. incont. del latín obscuritas, -atis. Según la R.A.E: Falta de luz para percibir las cosas; lugar sin luz, o con luz muy escasa.

DARKNESS

Era temprano, casi de madrugada, cuando se encaminó hacia la oficina. Su trabajo estaba en las afueras y siempre le tocaba hacer un rato de camino por esas urbanizaciones abandonadas, aunque eso no le molestaba, le daba tiempo para pensar en sus cosas. El relente de la mañana se acumulaba en las hojas de los árboles que veía al pasar y hacía frío, pero eso era normal en esa época. No vio nadie por la calle, estaba completamente desierta y sólo se oían sus pasos amortiguados por el suelo húmedo de la calzada, por eso cuando sacó las llaves para abrir la entrada principal del edificio a él le pareció un estruendo. Estaba todo demasiado tranquilo.

Al entrar cerró por dentro y se fijó en una araña que se había instalado en la esquina de la habitación contraria a la puerta. Parecía bastante grande para ser un edificio con, supuestamente, tan poca entrada de insectos, pero con la nueva “empleada” seguro que habría menos todavía. Se hizo a sí mismo una mueca de conformismo y procedió a subir las escaleras que llevaban hacia su planta. El edificio tenía ascensor y bastante moderno, todo sea dicho, pero ese día tenía un cartel de cartón que ponía “NO ABRIR”. No le importó puesto que nunca lo usaba, pero el cartel sí llamó su atención debido a su caligrafía y forma. Parecía que lo hubieran escrito a toda prisa, como si no hubieran tenido tiempo de hacer buena letra, e incluso el cartel parecía más arrancado que recortado. El viento sopló de repente contra la puerta principal y el crujido de la misma lo devolvió al mundo real. Subió las escaleras.

No le sorprendió que en las oficinas reinase el silencio puesto que siempre entraba y salía cuando ya no quedaba nadie en el edificio, no obstante, un ruido que no estaba ahí el día anterior llenaba el ambiente de la antesala que había antes del pasillo principal. Un zumbido eléctrico, como el que emite un cable mal conectado, venía de algún lugar que él no era capaz de identificar debido al eco del interior del edificio, probablemente de alguna luz que alguien se habría dejado encendida por olvido. Pensó en que la gente siempre sale con prisas por irse y no presta atención a lo que se dejan conectado hasta el día siguiente, algo típico allí pero no por eso justificable. Le tocaría a él otra vez apagar las luces antes de empezar la jornada.

El pasillo estaba a oscuras y sólo se veía el reflejo de una luz en la puerta de cristal del fondo. Comenzó a andar y se sobresaltó por el terrible ruido que hacían las suelas de goma de sus zapatos en el suelo de mármol blanco, era imposible oírse pensar con ese jaleo, así que empezó a recorrer el pasillo. Pudo ir intuyendo el interruptor de la luz por la cantidad de veces que lo había visto al pasar, sólo eran unos cuantos metros en la oscuridad, como todos los días, aunque tenía que admitir que la mayoría de ellos las luces estaban ya encendidas del día anterior. Le llamó la atención que a la mitad del camino pisó algo pegajoso en el suelo, al parecer alguien había derramado una bebida oscura, probablemente café y probablemente por no prestar la suficiente atención a lo que estaba haciendo en ese momento. En fin, la mujer de la limpieza se encargaría de ello ese mismo día, la cual, por cierto, ya debería estar allí a esas horas.

Al detenerse con estos pensamientos le pareció oír un crujido en las puertas del fondo. Se dijo a sí mismo que era una época de viento y lo normal era que las puertas se movieran un poco con el impulso, pero eso era el primer piso y todas las ventanas estaban cerradas, no parecía posible que el viento fuera capaz de mover las puertas de esa manera. Sintiendo un poco de frío repentino, se apresuró a pulsar el interruptor de la luz que tenía ya al alcance de la mano. El zumbido de antes seguía vigente y retumbaba en todo el pasillo, aunque seguramente sería sustituido por el sonido típico que hacen las luces fluorescentes al encenderse. Presionó el pulsador y un estallido de chispas lo cegó de repente. Él apartó la vista hacia el lado contrario pero pudo oír perfectamente cómo el tubo se hacía pedazos contra el suelo. Se sobresaltó por el estruendo que el eco magnificaba en el edificio y un sudor frío le apareció en la frente pensando que estaba a ciegas en medio de un enorme pasillo con cristales rotos en el suelo del mismo, pero al instante se encendieron las luces de emergencia y la oscuridad se convirtió en penumbra. Apenas se podía ver con esas luces, pero al menos le permitían identificar contornos para poder llegar a la puerta de su despacho. Encendería la luz de dentro y así podría calmarse un poco en su despacho.

Delante de la cerradura, sacó a toda prisa la llave de su bolsillo, pero ésta se le cayó al suelo de puros nervios. Se agachó casi por instinto a buscar el llavero a tientas y fue en ese momento cuando oyó algo en el suelo detrás de la puerta. Sonaba como si arrastrasen algo lenta e intermitentemente y se detuvo justo cuando acercó la cabeza a la puerta para identificar el sonido. Oyó claramente algo parecido a una inspiración profunda, como si alguien tomara aliento muy lentamente una única vez, y se le heló la sangre cuando vio el pomo de la puerta girarse para abrirse. Quiso apartarse de la puerta pero las piernas no le respondían, estaba paralizado de puro pánico. Se giró de repente cuando oyó el sonido de unas lentas pisadas sobre los cristales rotos del pasillo pero en las penumbras sólo pudo vislumbrar una figura que andaba pausadamente dando ligeros balanceos a los lados en dirección hacia él. El sonido de la puerta abriéndose acompañado de una profunda respiración con dificultad lo sobresaltó y una figura comenzó a abrir la puerta lenta y torpemente cuando una mano le agarró el hombro desde atrás.

Él soltó un alarido de terror, pero cuando vio que eran las limpiadoras que estaban barriendo el desperfecto del tubo fluorescente y que estaban terminando de fregar las oficinas sólo sintió una terrible vergüenza. Evidentemente, el zumbido de antes se debía a que habían encendido las luces de dentro de los despachos para poder ver y las puertas crujían debido a que habían abierto las ventanas para que se ventilase el edificio. No obstante, el momento de susto no apto para cardiacos me lo llevé, vaya que sí.

jueves, enero 19, 2012

Récord

Bueno, lo logré: he conseguido firmar el alquiler del piso con unas buenas condiciones para ambas partes y ya he cogido las llaves del mismo. No obstante, lo que más va sorprender a unos que yo me sé no será eso, es ni más ni menos que he llegado increíblemente puntual a la firma hoy, y de ahí el post de hoy.

PUNTUALIDAD

Todos los días me levanto una hora antes para coger el autobús y llego un cuarto de hora antes al trabajo. Mis alumnos se conectan diez minutos tarde a la clase y suelen tardar otros diez o quince en hacer los ejercicios que deberían haber traído hechos para ese día. El monitor de allí suele hacer que la clase dure media hora más de lo previsto y yo siempre salgo diez minutos más tarde de lo que debería salir si quiero coger el autobús a la hora que se supone que llega, pero, por suerte para mí, éste siempre se retrasa diez minutos o más.

Llego a casa de mis padres veinte minutos antes de lo que llegaría su hubiera ido a trabajar a la universidad porque el autobús que yo cojo suele hacer un receso de quince minutos para adecuarse a la hora de salida, sin contar las paradas, que también alargan el trayecto más de la cuenta. Mi madre aún no ha preparado la comida a pesar de que se ha levantado dos horas antes de lo normal para estudiar porque va con retraso en las entregas de los trabajos, así antes de que sea más tarde me encarga que baje yo a la tienda a por lo que le hace falta, pero como ya llego diez minutos tarde al cierre me toca ir al mercado central.

Comemos media hora tarde porque mi padre y yo nos hemos puesto a trabajar cada uno en sus cosas* para pasar el rato y no hemos oído el aviso de mi madre. Si me entretengo leyendo antes de ir a trabajar, acabo saliendo quince minutos más tarde de lo que suelo salir cuando quiero tener tiempo para hacer fotocopias y coger los libros que voy a utilizar, por lo que me toca encargarles un ejercicio de última hora y empezar la clase cinco minutos tarde mientras me encargo de preparar las copias que necesito. A veces la fotocopiadora tiene “tonerpausia”, así que suele tardar el doble en sacar los folios, por lo que me retraso otros cinco o diez minutos, pero los alumnos suelen tardar también más en hacer los ejercicios cuando no estoy, así que siempre llego unos minutos antes de que terminen.

Aunque las clases suelen empezar un poco más tarde de la hora establecida, los alumnos siempre quieren salir antes de la hora, así que solemos hacer algún juego para que los últimos diez minutos se les pasen rápido. Lo malo es que se suelen emocionar con los juegos que pongo y acaban saliendo diez minutos tarde para ver quién gana, así que la siguiente clase empieza diez minutos más tarde, y así sucesivamente. Los mayores suelen ser al contrario en ese aspecto porque yo siempre llego a sus clases quince minutos antes o más, por lo que yo ya estoy allí cuando ellos llegan, y a pesar de eso siempre salen más tarde que los niños, supongo que porque están concentrados como la lejía. El caso es que esto me hace llegar a mi casa media hora después de la hora de salida del trabajo a pesar de que tardo menos de quince minutos en recorrer esa distancia, lo que me lleva a que ceno una hora más tarde y me acuesto media hora después de lo que mi médico me aconsejaría.

Viendo cómo funciona mi vida diaria, ¿cómo pueden mis amigos sorprenderse de que llegue tarde cuando quedo con ellos? Según mis criterios, lo raro sería que pudiera llegar a tiempo.

*Mi padre en sus investigaciones y yo en mis Digimones.

martes, enero 17, 2012

Mírame

Pienso en ti cada vez que me alejo de mí, cada vez que me quiero morir, desde el día en que tú me dijiste “tu carita es una rosa sin abrir”… Lo cual viene a ser que le dijo que tiene cara de capullo y la tía se quedó prendada de él. De verdad que no entiendo a las mujeres. (La canción me encanta, pero es mi vena de filólogo la que me lleva a que se me ocurran estas cosas).

HUEVOLUCIÓN

¡Oh, my God! ¡Me han dado dos huevos sin eclosionar en el Digimon Duskworld y no sé qué hacer con ellos! ¿Bastará una bombilla de flexo para que salgan los… ejem… ¿polluelos? ¿cachorros? ¿engendritos reptilianos mecánicos? …lo que sea que esté ahí dentro? Bueno, no hay prisa, que en el mundo digital no existe el oxígeno, así que no hay peligro de que se les pase la fecha.

No sé por qué me gustan tanto los juegos de criar bichos y las mascotas si yo en la realidad no soy capaz de soportar que un perro, por bonito que sea, se me eche encima de felicidad cuando me ve. Supongo que porque así me libro de tener que sacarlo a pasear o de darle de comer cuando lo necesite*, pero tampoco veo esos juegos como un sustituto de la mascota sino como un sistema de logros en el que conseguir los parámetros ideales es el objetivo (y sí, me estoy refiriendo a los Pokémon). El caso es que toda esa generación de juegos en los que se trata de conseguir materiales para cambiarlos por dinero y en los que luchas para que tus personajes se hagan más fuertes y con mejores ataques me encantan**, te valen para desarrollar una paciencia ante situaciones tediosas y recurrentes digna de un muro de hormigón. La pena es que muchos jefes de hoy en día suelen ir armados con mazos de hierro.

La verdad es que desde que hago un trabajo más administrativo me noto algo diferente. Vale que el hecho*** de que lleve camisa todos los días a trabajar ya es un cambio en comparación con las sudaderas que suelo llevar para dar mis clases, pero el tema es que ya no me molesta, lo cual sí es un cambio teniendo en cuenta el “fresh core” que hace últimamente por las mañanas en la parada de autobús. Esa es otra, ahora tengo que desplazarme todos los días hasta el trabajo[4] y tampoco me molesta, es más, casi me gusta el tener media hora de ida y de vuelta para leer o jugar o mirar las musarañas con total atención mientras llego a mi destino. Claro que, quitando las comidas, ése es prácticamente el tiempo libre del que dispongo al día debido a mi horario de trabajo, así que tampoco puedo quedar con mis amigos como hacía normalmente, pero el caso es que tampoco me está molestando demasiado, simplemente me he resignado a no verlos hasta el fin de semana[5]. Con todo, me sorprende estar llevándolo tan bien, siempre pensé que el trabajo de oficina me amargaría. A lo mejor es que me estoy haciendo mayor.

¿Es esto lo que se supone que es hacerse adulto? En ese caso, ¿por qué los que predican la supuesta madurez que debemos tener los jóvenes son los que más reglas se saltan y más frecuentemente? ¿Y por qué la manera de vestir es símbolo de madurez cuando algunos de mis profesores de la universidad venían a dar clase con camisetas de Batman? La verdad es que creo que es todo pantomima y apariencia para establecer diferencias con la juventud, pero lo que peor llevo de todo este asunto es tener que acostumbrarme a que los niños por la calle se dirijan a mí como “señor” [6].

*Lo peor que puede pasar en un mundo digital es que pierda puntos de vida, lo cual, a diferencia de en el mundo real, no es muy grave. No obstante, yo sé de algunos que cuando no me hacen la tarea sí que pierden puntos de inteligencia permanentemente.
**También conocidos como “Chinofarminggames”.
***Pteridium Aquilinum, por enésima vez.
[4] Ahora que lo pienso, todo el mundo tiene que hacerlo, excepto los que vivan en él, claro.
[5] Y a la mayoría tampoco puedo verlos los findes, pero supongo que no puedo hacer nada al respecto si prefieren estar con sus respectivas novias. La culpa es mía por ser el único soltero.
[6] Eso cuando no te dicen “sooosio”, “oye” o “tú”, claro.

viernes, enero 13, 2012

Organización

Puede que no sea algo muy moral, pero hay que ver lo bien organizados que están los terroristas hoy en día. O eso o simplemente es que los del Calzada tienen ahí la reserva de hamburguesas del año entero.

EXTRAÑO SUEÑO

Bueno, sé de antemano que mi colega Manolo me diría que me falta un tornillo nada más acabar de contarle lo que soñé anoche, pero la verdad es que ya estoy acostumbrado. No se puede decir que yo siga la norma social imperante tampoco (y por lo tanto doy gracias a Cher).

Recuerdo que iba con la DS en las manos a todas partes aunque no la miraba. Sé que iba encendida por el contexto que me daba el sueño pero no me puse a jugar con ella en ningún momento. Recuerdo entrar en mi cuarto y ver una caja de madera de las de embalar, más o menos del tamaño de una mesita de noche, que estaba encima de la alfombra. Tenía una cebolla enorme encima y recuerdo haberla levantado sin tocarla y pensar “Tengo que tirarla ya porque se está poniendo mala”. La razón era que por debajo estaba un poco pocha del tiempo que llevaba ahí, pero también recuerdo que no la tiré en ese momento sino que pensé en hacerlo más adelante. A pesar de que no había imágenes entre esta escena y la anterior, recuerdo seguir a mi hermano hasta el supermercado que hay cerca de la casa de mi colega Alex y que me dijera desde la puerta de cristal que debería dejar todo eso de las consolas y los videojuegos porque no me permiten hacer nada más, que me quitan la creatividad y la imaginación y que sólo me permiten hablar de mí mismo porque me reducen la comunicación. Recuerdo que pensé en hacerle caso, a pesar de que pensaba que no tenía razón, aunque no instantáneamente, pero luego el despertador sonó y la realidad tiñó las imágenes del sueño, permitiéndome pensar sin estar condicionado por el contexto que me habían impuesto.

Freud pensaba que todos los personajes que aparecen en nuestros sueños son aspectos de nosotros mismos, ya sea los que reconocemos como nuestros o los que rechazamos porque en el fondo sí que tenemos esas características, así que voy a pensar que eso me lo he dicho yo a mí mismo a modo de consejo. Ahora bien, teniendo en cuenta que trabajo más de 8 horas al día, creo que no es que los videojuegos no me permitan hacer nada más, es que no tengo tiempo de hacer otras cosas y por lo tanto me dedico a jugar a mis juegos favoritos. El hecho de que me reduzcan la comunicación supongo que puede llegar a ser cierto… si no tenemos en cuenta que soy de las pocas personas que es capaz de mantener una conversación con varias personas a la vez mientras estoy jugando*, aunque es cierto que últimamente sólo hablo de mí. Supongo que sería mejor si los demás también hablasen de mí porque así no tendría que comerme la cabeza yo solo, pero eso sólo me quitaría protagonismo**. Respecto a la creatividad, sólo decir que llevo jugando videojuegos desde que mi padre me dejó su Atari allá por el Renacimiento victoriano y que actualmente, aparte del resto de cosas que todos hacemos a lo largo de la vida, llevo más de cinco años escribiendo mis chorradas en esta página, así que descartaremos la falta de imaginación por el momento.

Todo esto me lleva aun pensamiento en concreto: ¿por qué me digo esas cosas durmiendo?

*Probablemente debido al entrenamiento que hago casi todos los días con Alfredo en el WoW y Diablo 2, aunque mis escoltas personales de ver pisos también pueden confirmarlo.
**Esto me pasa por escribir sin desayunar. Necesito un café solo (y con esto ya podéis rayaros la cabeza gracias a las nuevas normas de la RAE).

miércoles, enero 11, 2012

La planta del dinero

De estas siempre hace falta una (o más) en las casas, que el dinero nunca sobra y siempre falta. Además, ahora que voy a tener que planificarme los presupuestos de mes por mi cuenta mejor que vaya haciéndome a la idea de... ah, me cuentan por el pinganillo que han surgido problemas técnicos.

NO TAN RÁPIDO

Ya tenía la mudanza contratada, había avisado a mis amigos, tenía en mi cuarto* todo lo que me habían regalado y lo que iba a llevarme en el primer viaje para ir adecuando el piso, incluso una amiga se había ofrecido a llevarme en coche para hacer la primera compra en condiciones… pero de repente ocurrió algo que, dicho sea de paso, me temía que pasase: un contratiempo.

Por si acaso el hecho de buscar sin éxito pisos en Almería con un alquiler menor a 500€ que no estuvieran en estado de ruinas**, que no estuvieran encima de una familia que utilizaba el término “razas conflictivas”*** o que no fueran a compartir con dos mujeres[4] en DESigualdad de condiciones[5] no fuera ya una titánica tarea, el encontrar uno en condiciones y que no pidan un alquiler desorbitado por él fue prácticamente equiparable a que me tocase la lotería. En caso de que alguien más se encuentre en la misma situación, y aun a riesgo de parecer manipulador, voy a comentar los pasos necesarios para completar tan ardua tarea:

Paso uno: hacerse amigo de una pelirroja con rizos en primero de EGB. Cierto es que para conseguirlo tendremos que soportar alguna patada en la espinilla, pero luego podremos vengarnos durante el viaje de estudios de séptimo curso haciendo que casi se asfixie de la risa con nuestras tonterías.
Paso dos: conseguir que dicha amiga se haga diplomada en magisterio de música y que consiga plaza de funcionaria en Las Canarias. Ojo, que para lograr esto es muy imprescindible animarla desde la distancia sin hacer nada más, que ya lo conseguirá ella sola gracias a nuestra inestimable ayuda[6].
Paso tres: mantener la amistad cuando se case con un amigo de toda la vida que la quiere con locura. Es muy importante esto último porque así te invitarán a la boda y podrás recorrer medio mundo para ir a verlos pasándotelo genial en la ceremonia. Además le pondrán tu nombre a una habitación de su casa, así que pasarás a la posteridad.
Paso cuatro: éste es el más importante, cuando vengan en Navidad a ver a sus respectivas familias y tú ya estés frito de buscar pisos inútilmente, que el marido de tu amiga busque en internet un anuncio al azar y te lo mande. Una vez recibido, ve a solicitar una visita y cuando no lo encuentres llama a la oficina para saber dónde se encuentran, que la casualidad hará el resto.

Si has seguido los pasos anteriores correctamente, habrás encontrado un piso perfecto para empezar tu vida de soltero pagando sólo un alquiler moderadamente alto… más la fianza… más la comisión de la inmobiliaria… más lo necesario para vivir una vez te instales… pero lo más importante era que esto no es lo que yo quería contar. Lo que yo quería contar era que mi casero se dio un costalazo entrenando y no ha podido venir a firmar el alquiler, de hecho, no ha podido venir a pintar ni limpiar el piso tampoco, así que lo mejor será posponer la entrada… una semana solamente. Bueno, habiendo esperado media vida, creo que por siete días más no pasará nada (más).

*De cualquier manera, todo sea dicho.
**También depende de las ruinas, que uno de los que vi era más antiguo que la ANTIGUA estación de autobuses.
***Para referirse a, y cito textualmente de cuando le pregunté al cabeza de familia, “las otras razas”.
[4] El sueño de cualquiera, según me dijeron, pero de ahí sólo puedo decir que el cielo de unos es el infierno de otros.
[5] Porque todos pagábamos el mismo alquiler pero mi habitación era la mitad de grande que las suyas, pero eso no era discriminación, claro.
[6] Eso es una contradicción, ¿no?

sábado, enero 07, 2012

Windings

Es curioso, nunca pensé que vería una pared decorada con azulejos en la temática de los comandos de un DVD, pero me gusta. No obstante, tengo la terrible sensación de que esta pared me mira sorprendida por algo, me guiña un ojo mientras me lanza un beso y me cierra los ojos con resignación... será que internet me está afectando ya.

AMUEBLING DE JAUS

Bueno, ahora sí que sí: se han acabado las vacaciones de Navidad... para el que haya tenido, que yo no considero el tener que levantarse a las 7:30 todos los días como algo lúdico. Vale que tenía que tenía las tardes libres, excepto cuando tenía que dar clases en la academia, pero ya me pasaba el resto del día zombi y encima con deberes familiares típicos de la épocas. Si es que es cierto eso que dicen que hacen falta vacaciones de las vacaciones, pero sigo sin considerar que el trabajo cumpla los requisitos necesarios para considerarse "descanso". ¿Tendré alguna vez un trabajo en el que pueda descansar cuando los demás descansan o estoy condenado por la sociedad, la economía y el gobierno a trabajar todos los periodos vacacionales de mi vida?

Para colmo esta semana me toca la mudanza al piso nuevo y no tengo tiempo para hacerla. Ya estoy reclutando gente para dicha proeza, más por falta de tiempo que por falta de fuerza, pero no os vayáis a creer que todo el mundo se ha ofrecido, curiosamente, los que más tiempo libre tienen son los más reacios a usarlo en algo de provecho. Tampoco pasa nada, total, lo peor que puede pasar es que me tenga que llevar las cosas a plazos, por eso se me ha ocurrido hacer una lista con lo más imprescindible para comenzar a vivir por mi cuenta:

-La televisión de mi cuarto, porque necesitaré poder poner el DVD para ver alguna que otra peli ocasional.
-La Playstation 2, porque me sirve para ver películas y jugar a mis juegos favoritos conforme me apetezca.
-Las películas y los juegos de consola, porque ya que me llevo la Play son absolutamente imprescindibles.
-El mueble de la televisión de mi cuarto, para poder colocar los juegos, las pelis y la consola sin tener que quitarlos nunca de ahí (a diferencia de como ha sido hasta ahora).
-Y, por úlimo, mis colecciones de cómics, mangas y tebeos, porque está bien que se sepa que soy un filólogo culto que lee material internacional (americano, asiático y europeo).

Creo que con todo esto seré capaz de sobrevivir hasta que pueda ir trayéndome el resto de cosas. Por cierto, gracias a los que me habéis regalado la tostadora, el samovar, la plancha de cocina, las sábanas y mantas, los cubiertos, el microondas y los materiales de limpieza. Ya me los iré llevando cuando tenga allí todo lo necesario para que la casa sea habitable.

jueves, enero 05, 2012

¡A comer!

¡Ya queda nada para la mañana de Reyes! ¡Podremos desayunar con el roscón y ver qué figuritas han puesto este año! ¡Luego abrir algún regalo ocasional y salir a darse una vuelta por el centro aprovechando que estará todo tranquilo! ¡Pero sobre todo no hay que hacer nada en todo el día! ...Bueno, eso vosotros, que yo mañana trabajo. Si, a pesar de ser festivo nacional, es lo que tiene ser profesor intercontinental, qué le voy a hacer. Lo bueno es que ya me ha salido una figurita en el roscón de mi casa.

CADENCIA, NO CARENCIA

Cómo se nota que he tenido pseudovacaciones estos días*: a pesar de haberme saltado algunos días primos del calendario, el mes pasado escribí nueve veces en el blog, ¡quién me ha visto y quién me ve! Menos mal que a partir de ahora estaré tan tremendamente ocupado o cansado (más lo segundo que lo primero) que no me apetecerá nada ponerme a teclear delante del ordenador... o eso o que los técnicos no me habrán puesto la línea de internet en el piso nuevo todavía y seguiré desconectado del mundo temporalmente. No obstante, ha sido una buena despedida del año.

Es curioso cómo pasa el tiempo sin darme cuenta: Los Mortadelos ya hace tiempo que no se imprimen, los tebeos de Superlópez sólo puedes comprarlos en ediciones especiales, de las consolas que yo tengo la mitad no se fabrican ya y el resto están jubilándolas, mi grupo favorito (Roxette) dio su último concierto antes de retirarse el año pasado, Leslie Nielsen nos abandonó también muy a mi pesar pero con una sonrisa en la cara y otra en el corazón, cuando miro una de mis fotos no tan antiguas antes tenía pelo, mis primos pequeños ahora tienen otros primos más pequeños que ellos todavía, mis amigos casados están pensando en tener niños si no los tienen ya dando guerra por ahí... y yo, sin comerlo ni beberlo, llevo ya seis años dando clase en una retaíla terrible de sitios diferentes. Se dice pronto.

Esto me lleva a pensar** que a lo mejor podría haber aprovechado más el tiempo para haber conseguido más cosas, que a lo mejor podría haberme dejado de chorradas en el instituto y haberme estudiado el temario de una maldita vez en vez de perder un año de universidad, que podría haber intentado aprender más idiomas a la vez que perfeccionaba el inglés para no ser sólo bilingüe, que podría haber seguido con el kárate y el baile a pesar de lo pesada que se puso mi madre durante el tiempo que los practiqué, y que podría haber pasado de buscar pareja y simplemente esperar a que alguien me hubiera encontrado para no tener la carga emocional que lleva todo el mundo a estas alturas, sin embargo, no ha sido así y no me arrepiento en absoluto de lo que me ha pasado, sólo pienso que podría haber hecho muchas más cosas y haber evitado muchas otras... si hubiera sabido lo que sé ahora, claro, pero es que si no hubiera pasado por esas situaciones yo no sería quien y como soy ahora.

Mi moraleja siempre ha sido "nunca te arrepientas de tu pasado, porque es lo que te ha llevado a ser la persona que eres hoy". No me puedo quejar.

*Y digo pseudo porque he tenido que trabajar antes, durante y después de las festividades, y sí, dando clase.
**Y la culpa la tiene el tiempo libre, como siempre.

martes, enero 03, 2012

Olive Quest

Nota mental: no pelear nunca con abejorros salvajes, sobre todo porque acabo peor que si me hubiera enfrentado a ellos directamente... Y no me sirve de nada que me digáis eso de "no te asustes, si tienen ellos más miedo de ti que tú de ellos", porque el picotazo te lo llevas aunque el bicho muera de terror en el proceso.

ENCUENTRO ALEATORIO

La cosa fue tal que así: vamos al pueblo a recoger aceitunas y yo veo algo negro en una servilleta de la cocina, voy a cogerlo pensando que era una simple moscarda y cuál es mi sorpresa al ver que era del tamaño de mi dedo pulgar. Me quedo paralizado una fracción de segundo al darme cuenta de que era un Bombus Terrestris de esos que se utilizan en las polinizaciones, pero dada mi constitución yo veía más peligro en que me atravesase el brazo con el aguijón, la verdad. El bichito en cuestión debía de estar algo adormecido por el frío que hacía, pero cuando vio movimiento y luz al fondo empezó a volar buscando la salida, que era justo por donde yo había entrado. Yo, que me sorprendí bastante* cuando vino hacia mí, salí corriendo en dirección contraria a toda prisa, encontrándome de frente, literalmente, con el canto de la puerta, que estaba entreabierta**. Caí de costado con la mano en la frente y pude observar cómo el bichito se luchaba por pasar a través de las tiras de plástico grueso que hacían la función de mosquitera, ante lo cual yo abrí desde abajo un hueco entre las mismas para que pudiera volar en libertad de una vez por todas... y dejara de aterrorizar la parte de la raza humana que le pillaba más cerca en ese momento. Pues bien: ¡El puñetero tuvo que ir a descansar justo en la mesa del porche! Así que no tuve más remedio que hacer que se subiera en la servilleta en la que comenzó todo para dejarlo cerca de las plantas... y lejos de mí. Gracias a esta anécdota tuve la cicatriz de Happy Rotter durante el resto del día aunque tuve la suerte de no tener la necesidad de quitarme el gorro hasta que volví a la civilización. No obstante, vaya tela, si no subo yo al cortijo voluntariamente es por algo, pero mis padres no lo entienden.

*Vale, me cagué porque no quería que me picase.
**Una costumbre muy arraigada en mi familia que se da sobre todo cuando uno va a oscuras a la cocina a dejar la bandeja con el plato de la cena. El circo ruso no tiene nada que ver conmigo en esos momentos.

domingo, enero 01, 2012

Misterioso parecido

Este es un juguete que me regalaron prácticamente cuando nací y ha estado en mi cuarto desde entonces. Recuerdo que me quedaba embobado viéndolo hacer ruiditos y moviéndose por ahí mientras leía su mapa, era uno de mis juguetes favoritos desde pequeñito, a lo mejor por eso me gustan tanto los robots ahora. Ahora bien, teniendo en cuenta que este juguete salió a la venta prácticamente cuando yo nací con un diseño que a todos nos estará resultando más que familiar, la conclusión lógica es que Cortocircuito y Wall-E no fueron tan novedosos en su momento como podríamos llegar a pensar, vaya (y como se os ocurra mirar la página del fabricante veréis que Eva tampoco lo fue). No obstante, si vas a copiar algo, o al menos basarte en su idea, que sea de los mejores, ¿no?

FIRST STEP

Bien, comienza la cuenta atrás para el año 2012, que parece un punto de vista muy pesimista pero es que la experiencia me dicta que a partir de enero el curso escolar se acelera sobremanera. Ya veréis como antes de darnos cuenta estamos ya estudiando para los exámenes y... ah, no, que yo ya no hago esas cosas, sólo los corrijo. Pues aún así seguro que acabo dejándome llevar por los nervios en febrero, ya lo veréis.

El caso es que este año no me he tomado el roscón de reyes todavía y ya tengo que ir a trabajar, pero supongo que es algo normal, otras muchas personas también trabajan estos días y no se quejan... o sí se quejan pero me pillan muy lejos para oírlos, que también es posible, pero como alguien tiene que levantar el país y yo dejé el gimnasio allá por el Renacimiento victoriano pues mejor que sea otro que esté más fuerte, que yo tengo que trabajar durante la semana.

Estuve pensándolo esta semana* y creo que me va a costar acostumbrarme a la vida únicamente laboral, no por que sea dura o difícil, que no lo descarto, sino porque por estas fechas yo solía estar más tranquilo en casa que preocupado por el fin de las vacaciones y este año estoy más tranquilo que nunca pero pensando en que en dos días tengo que volver a las clases... pero como profe. También hay que añadirle el detalle de que cuando llegue a casa no tendré a nadie que me haga la cena cuando llegue tan tarde del trabajo, vale que eso ya me pasa actualmente en casa de mis padres, pero ahora sería algo oficial, por así decirlo. Menos mal que las sopas de sobre y yo somos amigos de toda la vida, así que le diré a sus amigos los sandwiches que les he preparado una reunión con la sandwichera cada vez que me haga falta (o sea, casi siempre). ¡Economía de supervivencia! Es como estar en crisis pero sin que nadie te lo diga por la tele.

*Y por eso huele a corcho quemado en mi habitación.