lunes, junio 22, 2009

Trini Tea Collage


Imagina que no hay cielo, que es que está nublado. Imagina que no hay países, que todo esto de los idiomas es por pasar el rato. Imagina lo que quieras, pero lo cierto es que he aprobado el...

TRINITY, NIVEL 12

¡Vaya, he superado a un nivel 12! Ya sabía yo que tanto cortar arbustos para coger rupias y tanto vencer ranas en los bosques almerienses daría resultado algún día. El caso es que ahora que he dominado las destrezas del Trini Tea seré completamente capaz de preparar auténtico té inglés en tiempo bala cuando me apetezca.

Y no sólo eso, también he recibido un título nuevo, que ya era hora por cierto, porque el último título (Sebi el Grís) me lo dio Salfumán el Blanco tras limpiarle el polvo de los bajos... digo, de los baños. El problema es que luego se dejó corromper por el lado oscuro de los esteroides (el que tiene sombra) y no hubo manera de hacerle volver en sí, fíjate que hasta se rapó la cabeza y se puso el mote de "Señor Apropiado". Además, Morfeo nunca estuvo de acuerdo con su manera de actuar, de hecho, nunca estuvo de acuerdo con nada porque se pasaba las tardes conectado a Matrix para poder soñar que dormía (es que en la Tierra Media es imposible dormir una noche entera).

Sin embargo, no todo es jolgorio y cuchufleta (hinchable), ahora que he aumentado mi poder como filólogo no puedo ir por ahí dejando que el mundo corra el peligro constante que corre: he adquirido tras pagar las tasas de examen la sagrada misión de corregir los cuantiosos errores que afligen a los alumnos constantemente y les hacen reiterarse en ellos una y otra vez (porque yo lo valgo). Ya me lo dijo mi tío Ben en su lecho: "Un gran poder conlleva una gran responsabilidad", y luego volvió a echarse otro vaso de ginebra tumbado en la cama, y debe ser cierto lo que me dijo porque un poder, por poder, puede ser cualquier cosa.

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