miércoles, agosto 06, 2008

Congelados Kraken


¿Te imaginas que vas a comprar merluza y te atiende un calamar gigante capaz de engullir barcos enteros? Es para quedarse helado, sí.

DIE ANOTHER DAY

¿Hay algo más tonto que intentar pasar un archivo de 4 GB via messenger? Pues sí, el servicio de atención al cliente de mi empresa de teléfono. Hoy he recibido dos sms al móvil que me indicaban que había un incidente con mi factura (una manera muy fina de decir que no han podido cobrarla), cosa que me sorprendía muchísimo porque esas cosas las llevo al día siempre, pero igualmente decidí llamar a pagos y cobros para que me lo explicasen. Ahí es donde entra el título de mi actual post.

Tras un buen rato esperando, me sale una grabación de hombre que me pregunta que si mi consulta es sobre mi teléfono. "No, es que me interesa saber lo que pagan los demás, por eso de ser cotilla y tal", a lo cual la grabación me respondió que "lo siento, pero no he podido entenderle", así que dije que sí y primera prueba superada. Luego me pregunta que si se trata de la factura actual, sobre pagos atrasados o sobre facturas anteriores, le digo que pagos atrasados y me dice que sí, que tengo un pago atrasado... Y PUNTO. Ah, vale, GRACIAS POR TAN UTILÍSIMA INFORMACIÓN.

Decido llamar a (Des)atención al cliente, ya casi preocupado por saber qué leches era tan importante como para interrumpir mi transitoria contemplación de las musarañas justo el único momento que no tenía alumnos, y me ponen la misma grabación que antes pero en mujer (sería la esposa de la otra grabación) así que directamente empecé a decir chorradas hasta que me pusieron a una persona real al teléfono... tras casi quince minutos de espera. Si ya de por sí la grabación acoplada de esa orquesta tocando con el mar al lado es rayante (sería la que se hundió con el Titanic), oír la repetición de la misma cinco o seis veces seguidas mientras una voz digital te promete que si sigues ahí te atenderán en un futuro es ya la hembra del pollo.

Cuando estaba al borde del suicidio (emocional), el teléfono empezó a comunicar como si estuvieran pasando la llamada y al duodécimo (12º) tono más o menos me lo cogieron. Una chica muy atenta, que hizo tanto caso a mi comentario referente al tiempo de espera como el que oye llover, me dijo que para mi consulta necesitaba llamar a pagos pero, tras decirle que la grabación que salía era tan útil para solucionar mi consulta como que te claven un pincho de chumbo en el ojo, decidió llamar ella misma (o sea, que a los clientes una grabación pero los de la empresa hablan entre ellos tranquilamente). Cinco minutos de música del infierno más tarde, me dijo que la culpa era de mi banco, que ellos no eran responsables así que era asunto mío solucionarlo.

EPÍLOGO: En cuando salga de currar iré al banco a patearle los ovarios a quien sea responsable, porque yo hice mi ingreso hace ya más de dos semanas. Así que ya sabéis, si no respondo al teléfono es que me la han cortado (la línea).

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