domingo, octubre 07, 2012

Cartel ejemplar

Me parece tremendamente bien que esta empresa predique con el ejemplo. ¿Quién querría un certificado oficial de reconocimiento de alguien que no ha sido reconocido oficialmente?

ON THE GRAPEVINE

Encontrándome yo en Baeza almorzando al fresco en la terraza de un atento bar, decide mi chiqui ausentarse brevemente debido a una urgencia singular, momento que aprovecho para continuar con mi duelo a muerte con un tazón de salmorejo sin par.

Estando yo concentrado en tal terrible refriega, se acerca un señor con paso seguro y camisa veraniega hasta donde se encontraba la silla de mi chiqui para tomar asiento, proceso que yo observé, si bien atónito, completamente atento.

En respuesta a mi asombro él me devuelve una fugaz mirada, aliñada con extrañeza, que acaba por tornarse en sorpresa a su vez cuando, tras unos segundos de agudeza, se da cuenta de que yo no soy su mujer. A decirle, más que obligado, me sentía en mi deber:

"Puede usted sentarse si quiere, caballero", ofrecí al despistado.
"Perdone, es que iba mirando al suelo", respondió abrumado.
Lo seguí con la mirada mientras regresaba a su inicial emplazamiento percibiendo la resignación que su esposa transmitía con un ligero asentimiento.

La señora no dejó de mirar su teléfono mientras comentaba tan curiosa situación, pero al menos a mí, de que no solamente yo estoy en la parra, me sirvió de clara confirmación.

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