miércoles, enero 06, 2010

¡Roscomón capturado!


¡Por fin me he comido un rosco! (Que no una rosca). Aunque más que rosco ha sido roscón, y gracias a ello mi Pokédex ha añadido dos nuevos amigos a mi colección: Tortuguéitor y Osotrón (sí, el oso lleva un bolso colgado del brazo). Ambos son de tipo cerámica y no ganan ataques, ¡pero son tan monos!

MAÑANA DE REYES


Despuntaba el sol estaba mañana temprano (o lo que era temprano para mí) y yo ya estaba quejándome porque mi capacidad de retener ácido úrico se había reducido considerablemente por culpa de pasarme la tarde tragando líquidos. Sin demasiada dilación, procedí a levantarme para liberar tan molesta carga cuando de repente me di cuenta de que unos ojos me observaban desde el salón. Esos ojos revelaban una mirada fría e impasible, e iban acompañados de unos rizos dorados que le tapaban la mitad de la cara resultando en una mezcla entre jovialidad y depredación. Un escalofrío recorrió súbitamente mi espalda cuando vi que esa miraba estaba erguida en toda su altura y me apuntaba directamente a los ojos, un sudor frío que recorrió mi frente me recordó que aquella no era la mirada de ninguno de los miembros de mi familia, lo cual no ayudó a tranquilizarme. Al momento se me vino a la cabeza el recuerdo de mi madre, sobre todo cuando encendí la luz y vi que había dejado la muñeca de porcelana encima del sofá del salón. ¡Vaya que si me acordé de ella! Pero por lo menos ya estaba despierto para recibir los regalos, que no hay mal que por bien no venga.

Tras la deglución de un roscón de merengue con frutas confitadas por encima, se procedió a la entrega de los presentes en pretérito perfecto simple. Yo me estaba temiendo recibir alguna de esas colonias en las que la gente que las anuncia dice lo primero que se le pasa por la cabeza, a ser posible sin pronunciar correctamente y en algún idioma que nadie comprenda, pero en vez de ello recibí un montón de ropa, que teniendo en cuenta lo que me dura es un regalo bastante bueno.

Mis regalos ya fueron entregados el año pasado así que me libro esta vez, pero es que si te das cuenta es mucho más difícil no recibir carbón en Navidad que en Reyes. La razón, aparte de un periódico, es que, como hay que portarse muy muy muy bien durante todo el año hasta que recibes los regalos, del 1 de enero al 25 de diciembre va casi un año entero (con rima) pero hasta el 6 de enero sólo van cinco días, por lo tanto no es que sea un sacrificio muy grande, la verdad.

Sin embargo, lo bueno de que ya haya pasado el día de reyes es que ahora vienen las rebajas (para quien le gusten), lo mejor es que ya no tendré que seguir escuchando los anuncios de muñecas tendencistas, bichos extrañísimos que sueltan líquidos pegajosos y reediciones de juegos que tenían nuestros padres de niños, pero lo mejor de todo con diferencia es que ya sí que no tendré que oír más los villancicos de las narices, que el otro día por Altamira acabé frito de oir los grandes éxitos de hace un millón de años: "To Belén goes a Brute Woman, ring ring".

Año nuevo, vida nueva, pero la vida sigue igual que siempre. ¿No decían que como se acaba el año es como se empieza? Pues si se referían a tomar las uvas vale, pero si se referían cosas más horoscopales me temo que aciertan menos que la bruja Lola. ¡Feliz año nuevo!

3 comentarios:

Estela dijo...

Feliz año!
A mí nunca me toca nada en el roscón T3T (ni el haba). Yo no quería que acabase la Navidad porque luego mira, que si trabajos, que si exámenes, que si bla bla blaaa...

Cid Lavigne dijo...

Pues sí, completamente cierto, pero lo de los exámenes es temporal (por suerte).
Además, luego tenemos mas vacaciones y cuando nos demos cuenta es verano otra vez, je.
¡Feliz año a ti también!
(A mí este año no me ha tocado nada en el roscón tampoco, je).

Sr. del Oído dijo...

Yo que nunca como de esas cosas este año me ha salido un gnomo que no se que es, pero ni pago ni me ponen la corona del rey :(